El aprendizaje es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Muchos conceptos e ideas damos por sentadas porque nos parecen lógicas. Creemos que son verdades establecidas y que no necesitan ser analizadas. Siempre traté, al preparar mis clases de proporcionar un “aprendizaje significativo”, ¿significativo para quién?, para el alumno ciertamente no porque entonces no se aburrirían en clases ni reprobarían.
Siempre me consideré “mediador” y “facilitador” del conocimiento pero según Vargas (2005) “el conocimiento es el producto de una construcción efectiva y continua por parte del estudiante, y que sólo existe en el instante justo en el que se le construye propiciando una reorganización de los esquemas donde volverá a reconstruirse tantas veces como sea necesario”. Visto de esta manera resulta que no medio ni facilito nada.
Bueno, entonces soy el que “trasmite el conocimiento”. Pero un alumno aprende cuando se apropia del conocimiento, esto es, cuando lo que está construyendo le es significativo y una vez que ha decidido hacerlo de determinada manera, hace que tal conocimiento le pertenezca y se vuelve parte concreta de sí mismo. Otra vez resulta que es el estudiante quién construye y el docente no tramite nadad.
Momento, yo soy el que crea las condiciones propicias para que el estudiante construya conocimiento. Pero Vargas (2005) hecha por tierra este supuesto al decir que “el medio es algo que también el estudiante construye”.
Todo este análisis hace que sea el estudiante el centro de todo el aprehendizaje. No podemos plasmar en simples contenidos las diversas gamas de emociones y sentimientos que el alumno experimenta según va construyendo su propio carácter que define su personalidad, más aún si estos contenidos son tratados a la ligera con el solo afán de cumplir un programa.
jueves, 7 de enero de 2010
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